María Cezarina: delicias de color para bodas, bautizos y comuniones

Sus famosas «Cezarinas» son espectaculares obras de arte culinario que dejan una imagen y un sabor imperecederos.

Con 30 años, María Cezarina Munteanu ha estado durante sus últimos años combinando gastronomía y arte. En su país natal, Rumanía, Cezarina encontró una manera de reinventarse a sí misma mientras echaba horas delante del fogón. Y es que esta joven emprendedora lo tiene muy claro a la hora de presentar el mejor producto: "quien no practica, no perfecciona".

Recuerda haber elaborado muchos más productos de los que se pudieran comer en casa, pero pronto comenzó a suministrar deliciososo pasteles para restaurantes locales en Rumanía.

Esta joven creativa, que combina su gran pasión, la pastelería, con su enorme talento como escritora, ya ha cumplido su sueño de tener en Madrid su propio negocio de repostería.
 
Recuerda que las primeras «Cezarinas» fueron elaboradas para la boda de una amiga. Y tal fue el éxito de las mismas, que atrajo la atención del chef y le pidió abastecer de estas deliciosas bolitas multicolor su restaurante. Los clientes de María han quedado tan encantados con las «Delicias de Ceza» que entre sus seguidores se incluye una prestigiosa clientela.
 
Según confiesa ella misma, su éxito lo atribuye a la constancia por fusionar matices de la cocina tradicional rumana que aprendió de su abuela, con la nueva cocina que hoy por hoy ofrecen las mejores escuelas de reposteros, lo que le ha permitido crear un estilo propio que, sin duda, le abrirá las puertas del éxito en Madrid.
 
Viendo las creaciones de Cezarina es fácil descubrir que no sólo son hermosas para la vista, sino también deliciosas para el paladar. María se enorgullece de usar los ingredientes de más alta calidad, pero sobre todo de que la elaboración y combinación de sabores y texturas es totalmente artesanal. "Mis favoritas son las «Cezarinas» de chocolate y licor. En cuanto a belleza, no tengo preferencias. Es como preguntar a una madre cual de sus hijos es su preferido. Nadie contestaría a esa pregunta", dice riendo.
 
Este 2019 es el año del salto a Madrid desde Rumanía pero nadie duda que el efecto «Cezarinas» se extenderá a más ciudades.
 
Aunque sus cumpleaños de niña nunca los celebró con pasteles, porque no era tradición, María reconoce que los tiempos están cambiando y ahora se considera que unos buenos pasteles son parte esencial en una fiesta. "Con el tiempo me he dado cuenta de que una bandeja de deliciosas «Cezarinas» tiene tanta importancia como cualquier otro elemento que forme parte de una boda, un bautizo o una comunión, porque lo último que uno recuerda en el paladar, después de la comida, son los matices del pastel".

Las famosas bolitas de color son ideales para poner la guinda en una celebración cuando la ocasión lo merece.
 
Hay personas, nos explica con orgullo María, que le han pedido personalizar sus «Cezarinas», según la inspiración, para una boda o un bautizo y como ella misma nos comenta, cada entrega que hace "es hermosa y siempre es un reto tratar de individualizarla, pero agradable la gratitud con la que me recuerdan pasado un tiempo. Para mi es un orgullo".
 
La magnífica impresión que dejan las «Cezarinas» de María permanece intacta en el tiempo. Esa magia en su obra, que no quiere revelar pero que es motivadora e inspiradora para seguir creando sus exquisitas «Cezarinas», será siempre recordada como el último bocado que nos llevamos a la boca.
 
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